sonreir

Ayer leía un artículo interesantísimo sobre la constante sonrisa que deben tener los patinadores profesionales. ¿Os habéis fijado? Al igual que las nadadoras de sincronizada. Es algo maravilloso verles sonreír.

Y no es que no tengan un esfuerzo igual o un cansancio similar al que tienen otros deportistas (véase el fútbol o el atletismo en el que podemos ver gestos y notables señas de fatiga). Me llamó mucho la atención. Pensad en el hecho de que es casi una obligación el sonreír al patinar, bailar o en la natación sincronizada. Una obligación impuesta a su trabajo con el objetivo de ser un poquito mejores en lo que hacemos y de demostrar a los demás que lo hacemos con ganas y alegría. Porque si un o una patinadora no sonríen, pierden puntos con respecto al resto.

El demostrar a los demás una sonrisa mientras hacemos nuestro trabajo invita al resto de personas. Los invita a todo: a acercarse a nosotros, a querer volver a vernos, a sentirse bien en nuestra presencia.

Piensa en ti mismo cuando entras en una tienda de ropa y los dependientes te atienden con mala cara o con una contestación de haber tenido un mal día.

Ahora piensa en esos dependientes que te atienden sonriendo, preguntando cómo va el día o simplemente dando la impresión de que se están divirtiendo en el trabajo.

Trabajar sonriendo

Efectivamente, trabajar sonriendo es difícil y seguramente estéis pensando en el tipo de trabajo que tenéis que hacer vosotros que quizás no lleva implícito sonreír o atender al público. Pero no sólo se debe sonreír de cara a un cliente, también es importantísimo sonreír a los compañeros, a nuestros jefes, a nuestros empleados y sobre todo a nosotros mismos.

El miedo, la tristeza y sobre todo la rabia son los sentimientos más fáciles de contagiar. Muchas veces cuando estamos tranquilos, pero un compañero está descontento y lo expresa, todo se convierte en negro para nosotros también.

Es por eso que cuando estamos en nuestro momento culmen de trabajo, como los patinadores cuando hacen su número, no dejemos de sonreír y de pensar en positivo, porque aunque estemos pasando un momento de mucho estrés o haya algo que nos desagrade de nuestro trabajo en ese momento, debemos hacerlo lo más profesional posible y sonreír, porque en esos momentos más duros es cuando nuestras destrezas personales nos harán salir a flote y encontrar el éxito.

Sonreír en las adversidades

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *